TOY PHILOSOPHY////010

08 // 04 // 2018

Lo Inhumano (una lectura rápida)

por Reza Negarestani

El año pasado, mis amigos me pidieron destilar las tesis sobre la labor de lo inhumano en dos o tres páginas. Este post es producto de mi intento de capturar los puntos principales. Debo agregar que tengo ahora objeciones críticas sobre ese artículo, pero ello requeriría una publicación más larga en otra ocasión:

Inhumanismo Racional

  1. El Anti-humanismo y el humanismo esencialista son dos caras de la misma moneda. El último es una postura inflacionaria de lo humano definido como una esencia o estructura inviolable e inmutable (estructura biológica, naturaleza fija, creación divina, etc.) y la primera es la deflación de esa esencia (a partir de las ciencias naturales, la tecnología, o el aplanamiento metafísico del estatus de lo humano como un mero objeto entre muchos otros). Tanto el anti-humanismo como el humanismo esencialista derivan dos conclusiones aparentemente distintas del mismo conjunto de premisas. No se trata de que la respuesta al problema que intentan enfocar sea erróneo, sino más bien que el problema mismo que tratan de enfrentar es un falso problema, un pseudos.
  2. El humanismo esencialista (EH) y el anti-humanismo (AH) pueden identificarse menos por sus acercamientos al problema de lo que es el humano que por sus afirmaciones normativas sobre lo que el humano debe hacer en base a una postura inflacionaria o deflacionaria de la esencia humana: si lo humano es de tal o cual forma (definido por un recurso a una esencia o una naturaleza fija), entonces el humano debe hacer X. EH y AH parasitan juntos las normas en orden de extraer conclusiones de sus premisas, mientras a su vez niegan la relevancia de las normas o las razones en la definición de lo humano. Incluso el slogan ‘déjalo ir’ es inconscientemente una receta normativa de un tipo particular.
  3. El Inhumanismo define lo humano no por un recurso a una esencia, sino solamente en términos de su habilidad para entrar en el espacio de las razones—la cognición teórica y práctica—a través del cual el humano puede determinar y revisar lo que debe ser y construir y revisar las razones o normas mismas que moviliza para pensarse y transformarse a sí mismo. La razón es un hacer, pero es un tipo especial de hacer.

El inhumanismo solo distingue lo humano por sus invariancias normativas (en vez de las causales-estructurales). Estas invariancias son las capacidades de lo humano para determinar y revisarse a sí mismo usando cogniciones teóricas y prácticas. En este sentido, el inhumanismo es la extracción del núcleo normativo del humanismo, pero el locus de esta normatividad no es puesta en la naturaleza (materialismo irracional) ni atribuida a lo divino (teología). Para el inhumanismo, el locus de esta normatividad está en la capacidad de lo humano para la agencia racional—esto es, las actividades conceptuales que están enraizadas en las prácticas discursivas lingüísticas sociales (una condición de posibilidad social formal) y por las cuales los humanos (en tanto especie biológica) pueden instituir sus propias reglas (juicios) instanciadas en lo colectivo respecto a lo que ellos deben ser y lo que deben hacer (es decir, la sapiencia en tanto agencia racional que no posee esencia biológica). En consecuencia, el inhumanismo debe ser entendido necesariamente como una amplificación del humanismo racional. Al desencantar en núcleo normativo-racional de lo humano, el inhumanismo se vuelve un vector a través del cual lo humano se construye y revisa a sí mismo más allá de toda esencia pretendida o causa final.

  1. Si lo que distingue lo humano es su capacidad para la auto-determinación y auto-revisión (es decir, agencia racional, volverse el locus de las razones teóricas y prácticas), entonces en orden de mantener nuestra inteligibilidad como humanos, debemos comprometernos con un proyecto colectivo de auto-determinación y auto-revisión (esto es, el concepto de la humanidad como tal). Sin el importe normativo de este último, la inteligibilidad y significancia de lo humano colapsa de vuelta precisamente hacia esas concepciones chovinistas de la humanidad de las que nosotros queremos escapar o que tratamos de abolir. Para superar el humanismo esencialista, no podemos ignorar simplemente lo que nos hace humanos ni podemos despreciar el estatus racional de lo humano adhiriéndonos a una posición anti-humanista o post-humanista. Debemos esforzarnos para atravesar el problema de lo que significa ser humano, y a partir de esta misma exploración, reconstruir y reformar lo humano. La inteligencia está intrínsecamente vinculada con lo inteligible. La expansión del universo de lo inteligible va de la mano con el cultivo o re-ingeniería de la inteligencia. El inhumanismo racional—bien entendido—es una receta necesaria para la emancipación humana, un proyecto que coincide con la liberación de la inteligencia a través de la expansión de su inteligibilidad, o inteligibilidades en un sentido sellarsiano (teóricas, prácticas y axiológicas).
  2. Una vez que entramos en un compromiso con el proyecto colectivo de auto-determinación y auto-revisión (es decir, el proyecto o marco que hace inteligible a lo humano en tanto agencia racional, o lo que delinea la significancia de lo humano), nos enfrentamos a nosotros mismos con dos consecuencias inmediatas que se siguen de nuestro compromiso, o con las que nos hemos comprometido:

5-1. Comenzamos a revisar el retrato manifiesto de lo humano, es decir, lo que creemos que somos lo que nos parece ser aquí y ahora. El compromiso con lo humano es construirlo de acuerdo con razones (nuestras propias reglas, en vez de causas o leyes). No hay misticismo o componente sobrenatural en esta habilitación por restricciones auto-impuestas. De hecho, el mejor modelo para pensar sobre el Espíritu o el geistig que sigue reglas ya está a mano, una computadora que posee autonomía lógica y capacidades de bootstrapping [reinicio, rearranque, o proceso capaz de generar entornos de programación más complejos a partir de otros de base más simple], a pesar de que su autonomía práctica inmediata es relativa en el mejor de los casos y una heteronomía absoluta en el peor de los casos (para usar el ejemplo de Sellars inspirado de Kant sobre una computadora arrancando y realizando operaciones en “…este yo o él o eso (la cosa) que piensa…”). Por supuesto, no podemos sobre-extender esta analogía, pero ello es porque nuestro concepto mismo de computación aún es joven y limitada, de otra manera no hay virtualmente nada que no pueda ser modelado como un proceso computacional, siquiera lo humano como un tipo especial de jerarquía computacional (complejidad sintáctica y semántica, interacción de geistig, hacks epistémicos de la realidad, etc.). pero en la medida en que la construcción de acuerdo a reglas o razones (la definición misma de autonomía) coincide con la emancipación de lo humano de los límites de una esencia natural, una causa particular o una estructura trascendental particular, al construirnos a nosotros mismos de acuerdo con nuestras propias reglas auto-corregibles, revisamos el retrato mismo de lo humano. Pero esta construcción de acuerdo a nuestras propias reglas no es equivalente a ser ciego a las restricciones causales y naturales. Como toda construcción, nos exige identificar adecuadamente, entender, y modificar cuando sea posible tales restricciones (otra vez la referencia al isomorfismo platónico o correspondencia profunda entre inteligencia y lo inteligible). Es el caso que ya no deberíamos tomar las causas o leyes como lo que pre-determinan lo que debemos ser o lo que debemos hacer. Al ser autónomos, al construirnos y revisarnos a nosotros mismos, borramos todas aquellas imágenes de lo humano a las que nos hemos acostumbrado. El punto no es meramente el auto-descubrimiento, sino el rediseño de nuestra propia realidad y por lo tanto la de nuestra physis (la artesanía o labor de la mente).

5-2. Liberamos la definición y significación de lo humano de toda esencia pretendida o naturaleza fija. Al hacerlo, la apelación normativa “Lo Humano” se vuelve un título transferible, un derecho que puede garantizarse o adquirirse a pesar de todo apego a una estructura artificial o natural, herencia o proclividad debido a que ser humano no es meramente un derecho que solo puede obtenerse naturalmente al nacer a través de la herencia biológica. El título de lo humano puede ser transferido a todo lo que puede graduarse en el dominio de los juicios, todo lo que satisfaga el criterio de agencia racional o de persona (a saber, la autoridad y responsabilidad racional), sea un animal o una máquina. El entrelazamiento del proyecto  de emancipación humana (entendida como la amplificación de la autonomía colectiva) con los futuros artificiales de la inteligencia humana es la consecuencia lógica de ‘lo humano como derecho transferible’. En tanto nos asignamos libertades adquiriendo este derecho, una vez que le garantizamos a algo más ese derecho, debemos reconocer sus libertades para hacer lo que ellos creen que debe hacerse. Liberar lo que se libera a sí mismo de ti pues todo lo demás es una perpetuación de la esclavitud. Dar origen a aquello que se libera a sí mismo de uno es tanto un mandato ético como una ramificación de mantener y ampliar nuestra autonomía por medio de nuestro actuar como agentes racionales. Es la definición misma de ser un humano.

 

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