TOY PHILOSOPHY////006

25//02//2018

La inducción, otra vez

por Reza Negarestani

En caso de que no lo hayan visto aún, escribí un artículo sobre Hume y el problema de la inducción, o para ser más preciso y menos general, los problemas del inductivismo:

Three Nightmares of the Inductive Mind [pronto habrá traducción]

Con suerte—y si lo permite el espacio—publicaré una versión extendida de este artículo ocupándose de más temas referidos al argumento de Putnam en contra de la posibilidad de una máquina inteligente óptima o universal, y la explicación formal de Solomonoff de la navaja de Occam.

Sin embargo desde la redacción de este texto, he llegado a la conclusión de que contiene algunos problemas, particularmente de precisión. Por ejemplo, un asunto menos serio es mi tratamiento algo astuto de la visión de Carnap de una máquina inteligente en su obra magna Fundamentos Lógicos de la Probabilidad. He seguido el argumento de Putnam pero el asunto es que el desafío de Putnam en Lógica Inductiva y Grado de Confirmación, y en su postura expresada ante Radio Free Europe (Probabilidad y Confirmación) no son falsos. Estos argumentos atribuyen una opinión a Carnap que no es adecuada. En otras palabras, Putnam toma el alcance de una máquina inteligente formal—una que Carnap menciona hacia el final de su libro—mucho más ampliamente y de manera más ambiciosa que lo que Carnap piensa que es el caso.

Un problema más serio es el que me mencionó recientemente mi amigo Adam Berg: que el nuevo acertijo de Goodman (el problema de los proyectables) y la posición de Putnam respecto del problema de la inducción difieren fundamentalmente y no pueden ser tratados como si los dos se enfrentaran al mismo problema de inducción. En un caso, el problema lidia explícitamente con observaciones o enunciados empíricos, mientras que en el otro—es decir, la lógica inductiva de Carnap que es objeto de crítica de Putnam—tales observaciones están ausentes.

En este último caso, no tenemos enunciados observacionales simples. Todo lo que tenemos son enunciados lógicos. Incluso el enunciado-e en c(h,e)=r es solo una referencia—dentro del marco de la lógica inductiva—y no una observación empírica per se. En esta medida, uno debe ser precavido de usar ejemplos como las paradojas de los Cuervos o del Verdul (es decir, paradojas inductivas explícitamente basadas en la observación) para desafiar la lógica inductiva de Carnap. Como resolución y mediación entre las dos posturas, Adam me ha recomendado revisar el paradigma de la inducción de Reichenbach sobre este asunto. Sin embargo pienso que hay un fantasma que persigue incluso el paradigma de inducción de Reichenbach cuyas fallas son resaltadas espectacularmente—aunque de manera inadvertida—en el ensayo de Sellars titulado Induction as Vindication. Este fantasma es el problema de la simplicidad o elegancia. Más rigurosamente, es el problema de una explicación irrestricta de la simplicidad cuya adopción exige un alto costo metafísico (por ejemplo, ver las críticas de Grümbaum o de Rescher). Incluso la concepción formal de la simplicidad tiene sus propias incoherencias de las que doy cuenta en mi artículo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s